El pasado 18 de noviembre de 2012, el
técnico de Colo-Colo Omar Labruna, colicionó a un taxi en Lo Barnechea.
Un accidente que le puede pasar a cualquiera, pasó a tener otro tinte,
cuando el adiestrador albo, quien iba solo en su automóvil, culpó a su
mujer del choque. Al parecer la imaginación de Labruna es bastante
creativa y declaró que la culpable del accidente había sido su señora,
quien llegó 10 o 15 minutos después de ocurrido el hecho. Varios
testigos, declararon que lo que decía el colocolino era falso, por lo
que se llegó a una investigación, que claramente puede traer
concecuencias tanto a Labruna, como a los carabineros involucrados en el
choque. Se le acusa de ”soborno”, porque le habría entregado unos
”regalos” a los policías en la comisería. Si se corrobora que fue así,
los carabineros arriesgan la expulsión de la institución policial.
El viernes 23 de noviembre, en
conferencia de prensa previo al encuentro que tendrían el sábado con
Audax Italiano, el técnico se rehusó a contestar las preguntas sobre
este hecho, y ante la insistencia de los periodistas, se enojó y se fué,
dejando plantada a la prensa chilena.
Una semana se demoró en confesar lo
ocurrido. Tras el avance de Colo-Colo a la semifinal del torneo de
clausura, Labruna dió la cara y reconoció que mintió: “Como hombre, no
me puedo manejar de esta forma porque esto no sería un ejemplo ni para
mi mujer y para mis hijos. En ese aspecto, pido las disculpas del caso.
Sé que me equivoqué. Más allá de ser un hombre grande creo que no puedo
decir que cualquiera se puede equivocar. En ese aspecto asumo mis
responsabilidades”.
La pregunta que nos hacemos es: ¿Por qué mintió? ¿Para qué mintió? Tendremos
que seguir preguntándonos hasta que dure la investigación, por ahora
solo podemos agregar que Labruna fue citado para el 07 de diciembre, al
Juzgado de Policía Local y ahí sabremos cual será la sanción que
recibirá, por culpar a alguien más de sus errores.




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